28 de abril de 2011

Mira mi cuerpo, acaricialo, esta preparado para ti.

Nuestro cuerpo es el lienzo sobre el que traba el Amo y aunque siempre tiene deseos de plasmar su obra sobre él nos gusta presentarle a su sumisa dispuesta y apetecible.

Tan solo por el hecho de ser mujer la coquetería, la vanidad, la belleza, suavidad nos acompaña, nos gusta lucir en todo nuestro esplendor. Por eso el cuidado y mimo de nuestra piel es imprescindible, ya que evitara pequeños problemas.

No es necesario dedicarle mucho tiempo, aún más en estos tiempos en que un minuto libre es un articulo de lujo pero si adquirimos cuatro principios básicos el resultado sera expectacular y nos animara a querernos.

El primer paso seria aprovechar nuestra ducha diaria para exfoliar nuestro cuerpo, como siempre vamos con prisas basta con poner nuestro gel favorito sobre un guante de grin, es preferible a las esponjas rugosas, al ser de fibra natural no es tan efectivo a corto plazo pero si mas beneficioso a largo ya que no provoca una agresión en la piel pero si va tonificándola y eliminando las células muertas.

Antes de salir para secarnos extendemos un aceite hidratante por nuestra piel cualquier marca es perfecta desde la que encontramos en las grandes superficies para bebes a ya más completos y encarecidos en perfumerias especializadas. La importancia radica en usarlo. Solo te lleva medio minuto más y el beneficio es considerable.

Con este pequeño ritual que no ocupa tiempo salimos perfectas de casa pero debemos tener nuestro momento de mimo, de aunque arda el planeta son 10 minutos en los que eres tu, lo ideal seria antes de ir a dormir, entre me lavo los dientes y buenas noches, donde tomas una loción corporal y con suavidad empiezas a extenderla empezando por los pies, han estado todo el día de aquí para allá, con tacones, apretados, así que merecen ser los primeros vas dando un masaje suave pero firme en círculos subiendo por el tobillo que las manos vayan resbalando y poco a poco llegas hasta las ingles, premiate si lo tienes permitido con una caricia en tu clítoris y luego empieza con la otra pierna.

Poco a poco vas mimando tu cuerpo, alimentandolo y de paso vas liberando la tensión del día para descansar relajada. Mima cada parte de ti, acaricialo, juguetea.

Después de un día duro se que solo apetece tumbarte y cerrar los ojos, pero ... ¿no deberías amarte a ti también?
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